Competición y juego: por qué nos atrae el riesgo - Club Coma

La UEFA renueva con 1xBet mientras el fútbol absorbe cada euro de la publicidad deportiva

La competición nos engancha. Lo sé cada vez que diseño un recorrido de orientación en el Club COMA, calculando tiempos, evaluando riesgos, decidiendo si merece la pena arriesgar un atajo. Esa misma pulsión nos lleva a seguir la Champions League con obsesión, a debatir probabilidades con amigos, a sentir que el resultado de un partido nos involucra personalmente. La UEFA cerró en octubre pasado una extensión de su contrato con 1xBet que mantendrá a la casa de apuestas como socio oficial de la Champions League, la Europa League y la Conference League hasta 2027. El acuerdo llega en el momento exacto en que el torneo estrena su formato Suizo, expandiendo el calendario de 125 a 189 partidos y multiplicando los espacios comerciales disponibles para quienes operan en el sector del juego online. En España, donde el mercado de las apuestas deportivas facturó 665 millones de euros en 2023, esta renovación confirma una tendencia que observamos con cierta preocupación desde los clubes de deportes minoritarios: el fútbol profesional está monopolizando no solo la atención mediática, sino también cada céntimo de inversión publicitaria.

La nueva Champions, con su fase de liga de ocho jornadas y sus clasificaciones matemáticas complejas, obliga a los espectadores a consumir más contenido para seguir la competición. Ese engagement adicional es oro para las operadoras de apuestas, que ven en cada partido extra una oportunidad de captar usuarios. La Dirección General de Ordenación del Juego (DGOJ) ha intentado poner freno a esta vorágine con restricciones sobre la publicidad en horario infantil, pero la realidad es que el dinero fluye mayoritariamente hacia los grandes equipos de La Liga y la élite continental. Los clubes de orientación, que organizamos pruebas en montañas y parques naturales de Andalucía, compartimos el territorio físico con el deporte de masa, pero no compartimos ni una fracción de sus ingresos por patrocinio.

La regulación aprieta, pero el dinero sigue en el césped

Las normativas españolas han prohibido la publicidad de casas de apuestas durante las retransmisiones de competiciones que se emiten antes de las 20:00 horas, además de restringir los bonos de bienvenida y los mensajes que puedan atraer a menores de edad. Estas medidas, enmarcadas en el Real Decreto 958/2020 sobre comunicaciones comerciales del juego, han forzado a las operadoras a buscar nichos más específicos y audiencias adultas con poder adquisitivo. Curiosamente, esta presión regulatoria podría abrir una ventana para disciplinas como la nuestra. Cuando las grandes marcas de juego no pueden bombardear con anuncios durante el prime time futbolístico familiar, algunas empresas empiezan a mirar hacia actividades al aire libre que atraen a adultos con interés en la estrategia y la naturaleza.

En este escenario de saturación mediática, las plataformas de juego online como Thor Fortune buscan diferenciarse colaborando con deportes de orientación y aventura. Esta estrategia les permite escapar del ruido competitivo del mercado futbolístico y conectar con un público que valora la toma de decisiones bajo presión, la planificación de rutas y el contacto con entornos naturales. No es casualidad que algunas operadoras estén empezando a patrocinar pruebas de trail running o carreras de aventura, aunque aún sea timidamente.

¿Qué futuro tienen los patrocinios para el oriente?

La renovación del acuerdo UEFA-1xBet hasta 2027 significa que, al menos durante tres años más, los clubes de élite seguirán mostrando logos de casas de apuestas en sus camisetas mientras nosotros seguimos dependiendo de subvenciones municipales y del esfuerzo de socios voluntarios. La diferencia es abismal. Sin embargo, la expansión del calendario europeo también genera cierta fatiga entre los espectadores. El mercado del fútbol podría estar llegando a un punto de saturación publicitaria que, paradójicamente, beneficiaría a deportes más pequeños.

Desde el Club COMA en Málaga, observamos cada temporada cómo las empresas locales prefieren invertir en visibilidad durante un partido de fútbol de tercera división antes que en una prueba de orientación con cien participantes activos y familias enteras pasando el día en el campo. El cambio de formato de la Champions, con sus 189 partidos, intensificará esta competencia desigual. Pero también nos preguntamos si llegará un momento en que las marcas descubran que el retorno de inversión en un deporte masivo y sobrecargado de anuncios es menor que el contacto directo y leal que generan disciplinas como la nuestra.

La apuesta por el fútbol es segura a corto plazo, pero ¿es sostenible a largo cuando el espectador medio está harto de ver anuncios de probabilidades en cada rincón de la pantalla? El tiempo dirá si las casas de apuestas mantienen toda su cartera en el balompié o si finalmente miran hacia los bosques donde entrenamos. Mientras tanto, seguiremos compitiendo por recursos en un terreno que, literalmente, conocemos mejor que nadie.